Falta menos de lo que pienso para que mi pebete comienze el jardín, este es su primer comienzo de toda la vida... y por mucho tiempo, por suerte para mi.
Las sala de 2 , todo un mundo nuevo: piojos, mocos y cartulina; mujeres hablando lindo, gritos y notitas.
Que se yo cuando empecé el jardín, me acuerdo poco pero lo suficiente como para no querer volver, por dios! esto se lo cuento a todo el mundo(es para terapia): me daban polenta con huevo y me obligaban a comermela! tambien debia dormir la siesta porque si, entonces me acostaban en un almohadón con forma de rueda y.. ahí quedaba yo mirando para la pared con nada de sueño, y que siesta ni siesta eh! a los chicos no nos gustan las siestas, y que tampoco la duerman los grandes!, que invento aburrido; pensaba yo en esos años. Después de esta reflexion ustedes dirán: ¿como lo va a mandar al jardín después de esa experiencia traumática ?, y yo les diré: A la mierda con la polenta, no lo mando ni a comer, ni a dormir, solo a relacionarse y jugar. Claramente soy una mujer que tiene que resolver cosas y necesita esas 3 horas para ser la super mama de siempre.
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